lunes, 10 de octubre de 2011

Comentario película: "El señor de las moscas"

Equipo:
"FACTOR H"
Integrantes:
FABIOLA HERNÁNDEZ
ANA G. ISLAS
TOMÁS MERAZ
STEPHANY R. MORALES
Escena:
Desde la perspectiva del autor (Peacock), podemos reconer el vínculo que existe entre la cultura y la sociedad, dos concepciones que en cualquier lugar van tomadas de la mano, cuestión que se observa como un todo relacionado entre sí, como una existencia un tanto ambigua, en la que no podría existir una sin la otra.
El primer ejemplo de esto es la llegada del grupo de niños a la islas. Parece que se encuentran alejados de la sociedad, sin embargo ellos mismos constituyen una pequeña sociedad en la que se reconocen características sociales y culturales, como establecer una organización, nombrar un representante, proveer alimento al grupo, etc.
Un aspecto interesante dentro de la película es la "transformación"que tienen los niños, cuando dejan de lado comportamientos y actitudes aprendidos en "su cultura" para dejarse llevar por las condiciones en las que ahora se encuentran. Parece que recuperan ese "instinto natural de conservación", no sólo preocupandose de conseguir el alimento, sino deshaciéndose de quien estorba para conseguirlo, esto hace cuestionarnos ¿qué tanto influye el medio en la forma en que se desenvuelve un sujeto social y culturalmente?
Apesar de lo anterior, se mantiene la indisoluble relación entre naturaleza y cultura, pues siguen estando presentes elementos que son construidos desde la cultura misma y que repercuten en esa manera "salvaje" en la que actúan los chicos.
Con lo anterior nos referimos a lo mitológico, que se presenta en la película en torno a la idea o creencia de la existencia de un ser distinto al resto del grupo. La presencia de alguien más en el mismo territorio, está enmarcada en creer que en la cueva habita un monstruo, del que no se sabe nada, no se conoce su aspecto, su forma o sus acciones, lo poco que se sabe es porque alguien aseguró su existencia, alguien dijo verlo, alguien a quien la obscuridad, la incertidumbre y la violencia del encuentro con ese ser, le afirmaron que se trataba de algo peligroso de lo que había alejarse y protegerse, y por qué no, quizá, alguien o algo a quien respetar.
Esta cuestión se ejemplifica muy bien en la escena donde sostienen un diálogo un par de hermanos, hermanos gemelos, que aunque a primera vista parecieran idénticos, a lo largo de la trama se demuestra que poseen rasgos y personalidades distintas, pues es uno de ellos quien decide por ambos el modo en que actuarán, ya sea directa o indirectamente. Especialmente se muestra en este breve dialogo que sostienen, donde uno de ellos demuestra la incertidumbre ante la situación y quiere confirmar lo que ambos decían creer, cuestionando al otro sobre su posición ante la presencia del monstruo. El otro hermano (quien toma las decisiones), responde con la misma incertidumbre, no sabe qué contestar, qué creer, pero sobre todo no esta seguro de lo qu hasta ese momento se suponía que creían.
Es aquí donde recuperamos la importancia de la escena con los factores culturales, en donde el individuo deja absorberse por las pautas culturales enmarcadas en un grupo, grupo al cual tal vez conscientemente decidió unirse, pero del cual inconscientemente va adptando todos los rasgos que delimitan a tal grupo. Más allá del aspecto, de la pintura sobre el rostro, la actividad de la caza, la forma de organización, está la creencia en ese monstruo, que si bien en un principio para estos hermanos no significaba lo mismo que para el resto del grupo, ahora inconscientemente parece que los trastoca como seres humanos, que va más allá de sus deseos, de ellos mismos, adquiriendo esa creencia como miembro de una sociedad, obligándolos al cambio de sus actos y creencias para adaptarse a las circunstancias y demostrando el poder que puede tener el colectivo en la propia experiencia personal.

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